Celeste decadente
¡Cerúleo ya no es mi techo! Los hados lo han decorado Con ese gris insatisfecho, Y de nubes encapotado. Se duele de nuevo, maltrecho, Y llora mi cielo añejado: ahora de nimbos es lecho; se le desgastó lo azulado. Los colores con despecho Despiden al éter amado, Y se queda triste y deshecho. Se acerca la negrura a trecho: El tiempo se ha destensado, y oculta la luz en su pecho.