Ingentes baladros, dolores vanos, crueles presagios muestra el milenio, las amapolas culminan el proscenio y las mortajas yacen en mis manos. Fugaz es la vida de los mundanos, huye de aquesta o enfréntala con ingenio, con la muerte y el tiempo haz convenio, o del ovillo los hilos serán canos. A Euterpe yo bien me encomiendo y a Erato, así como a Melpómene y a Talía, a Apolo, al Olimpo, al Parnaso. Para que con deleite la agonía se supere y con ánimo beato en plácido modo llegue el ocaso.