Selva urbana
V erdes selvas se manifiestan en los rincones grises, deslucidos, de aceras mal acondicionadas que se coronan de señales verticales. Un señor camina sobre estas, perturba la soledad de la callejuela y se convierte, finalmente, en el solemne protagonista de esta. Y del modo en que se adentra al pasaje de techo celeste y cableado, se desvanece en aire urbano, sin importancia alguna y toda. Las hojas inundan las paredes de papel, todo artificial, todo aclimatado, todo natural. Como suele ser, como se decidió que fuera.