Calma
Mi calma es la sombra próspera de una pared que refleja soles de lluvia y un cimiento serpenteante y animoso, un relato de memorias que quebraron tiempo atrás, y la aparición gravosa de fantasmas inexpertos. Parpadear es un error para quien busca la paz en una luz que titila, que se aleja en un destello, como una lucha incesante de vigías abatidos contra las nocturnidades. Un miedo brota de mí, de mis entrañas, yaciente en un extraño sosiego, y se mueve con cuidado, por laberintos de piel curtidos en mi tejido. La tenuidad manifiesta del acontecer se enrosca en la nulidad de un yo temeroso, temerario.