Calma
Mi calma es la sombra próspera
de una
pared que refleja
soles de
lluvia y un cimiento
serpenteante
y animoso,
un relato
de memorias
que
quebraron tiempo atrás,
y la
aparición gravosa
de
fantasmas inexpertos.
Parpadear
es un error
para quien
busca la paz
en una luz
que titila,
que se
aleja en un destello,
como una
lucha incesante
de vigías
abatidos
contra las
nocturnidades.
Un miedo
brota de mí,
de mis
entrañas, yaciente
en un
extraño sosiego,
y se mueve
con cuidado,
por
laberintos de piel
curtidos
en mi tejido.
La
tenuidad manifiesta
del acontecer
se enrosca
en la nulidad
de un yo
temeroso,
temerario.
Comentarios
Publicar un comentario