Casi primavera
Con el rostro lleno de flores me besas en la miel. Un escenario anaranjado abraza jocoso el encuentro, y el carrousel de brisas lo acompaña en su labor, agitando con gracia los caballos, los carros y las esquinas. Una danza, no mía, no nuestra, alrededor, un movimiento sin compás, rebasado de hojas que están secas y crujen. El baile cesa solitario, y ya nadie se une, sino que observan las paredes de pintura caída y las canciones que se han arrugado.