Alucinación
Una bruma vela los párpados
que cubren alegorías,
visiones de lo extraordinario,
nocturnos agridulces.
En mis oídos serpentean
rugidos de paredes
que absorben cortinas
de movimientos elegíacos.
¿Cantarán también las secuencias
de voraces colores
cuando la tempestad amotinada
en mi pecho huya entonces?
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