Cubren las sábanas cálidas


Cubren las sábanas cálidas
el pesar mío del alma,
huyendo del crudo dolor
que el propio cuerpo rechaza.
La mente viaja en penas,
rehúsa la vida, vana,
Y así como tú te fuiste,
desaparezco en la nada.
Frías cadenas pesadas
impiden la fugaz marcha,
y en un mar de pensamientos
la ola del llanto brama.
La cuita que permanece
la ira del duelo abraza,
y el recuerdo del ayer
entre las memorias danza.
Me abandono al dulce sueño,
place al corazón la calma,
anestesia de tristezas
que no cura, que no sana.

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